LA CORONA TIENE MÁS SECRETOS QUE EL MI5

La Reina Isabel II en la serie The Crown de Netflix

Los servicios secretos no lo son tanto. Al parecer, la Corona tiene más secretos que el MI5. O sea, tiene más para esconder la Reina que James Bond. Con la emisión en Netflix de la serie The Crown, que ya ha terminado la primera temporada, han salido a la luz pública quejas de los historiadores que quieren saber más de la vida de los miembros de monarquía británica pero tienen restringido el acceso a los archivos. Y es que Crown nos habla de la vida de la Reina Isabel II pero de lo que se sabe. Nada de secretos. El MI5 y el MI6, los servicios secretos del Reino Unido en cambio, abren sus documentos cada cierto tiempo para que investigadores puedan tener información sobre hechos pasados. La monarquía no. Pareces ser que la salida a la luz de ciertas cartas en relación con la Alemania Nazi harían temblar los cimientos de esta institución casi milenaria en la isla de Gran Bretaña. Te lo contamos en GlobalEdinburgh.

The Crown abre el tarro de las esencias

Hace dos meses empezó en Netflix, The Crown, una serie sobre la vida de la Reina Elisabeth II desde el día de su boda hasta día de hoy. La vida de la monarca más longeva de Europa llevada a la gran pantalla para hacer las delicias de sus súbditos. En total, serán 60 capítulos repartidos en 6 temporadas, convirtiéndose así, en la biografía más cara de la historia. Y aún así, está incompleta. Muchos archivos de la vida diaria de los miembros de la Corona siguen estando guardados bajo llave. Fuera del público. Un acto, sin duda, de anomalía democrática. Lo que los servicios secretos tienen por obligación, o sea, dar a conocer sus actividades en el pasado, no sirve para la Monarquía. Ningún historiador o ciudadano británico, sea para fines personales o académicos, puede husmear en ciertos documentos personales que guarda la Corona británica.

¿Dónde están los archivos?

En total, hay 2 millones de documentos que nos describen unos 250 años de mandato en el Reino Unido custodiados en la Round Tower del Castillo de Windsor. A pesar que antes no había la conciencia de conservar los documentos del día a día, desde 1919, la Monarquía Británica conserva buena parte de todo su catálogo en su residencia oficial de Windsor. Algunos de ellos se pueden consultar a través de internet en un gesto de modernización de la institución que se define en su página web como “comprometida con la transparencia”. Nada más lejos de la realidad. Durante décadas, historiadores han pedido poder consultar todos los catálogos, pero sólo pueden pedir los que ya se hayan autorizado previamente a otros historiadores en el pasado. Uno no puede “pescar” archivos en la Monarquía Británica. Podría ser peligroso…para la propia institución.

La razón que dan los partidarios a que algunos archivos no vean la luz es que hay material personal. Por tanto, el conocimiento choca aquí con la privacidad. Al parecer, la institución, no es pública sino personal y por tanto, no está obligada a sacar en público todo su material según la Freedom of Information Act del año 2000. Ahí recae la fina línea en si la Reina es una persona pública o privada. No es la historia de la Monarquía Británica la misma que la del Reino Unido? Durante años, reyes y reinas han tenido un papel crucial en el día a día político y social del estado pero al parecer, según The Royal Archives, la familia real, no deja de ser una familia como cualquier otra, según la ley. “La historia de los reyes es también la historia de Gran Bretaña y pertenece a los británicos” insiste Ben Macintyre, historiador y columnista en el TimesTimes. “La institución, no lo ha visto nunca así y la historia de el progreso de la monarquía, sobretodo en el siglo XX ha sido editada por la propia realeza” lamenta Macintyre.

Los errores del pasado

Durante la Historia se han hecho barbaridades. También a nivel documental. La Reina Victoria, declaró que ella era partidaria de quemar las cartas importantes. ¿Eran sus cartas y por tanto, personales, o eran cartas públicas?. La misma Reina, ordenó a su hija Beatrice a volver a escribir su diario personal omitiendo los pasajes tormentosos y quemar el original. Los papeles privados de Eduardo VII fueron quemados por orden de la Reina Alexandra. O la Princesa Margarita destruyó centenares de cartas de su madre, la Reina Madre.

Estos son algunos de los actos que han hecho algunos miembros de la realeza durante el siglo XX. Pero en los archivos, sigue habiendo un buen material según los historiadores. Material que debe ser abierto al público para entender la institución y su papel en el devenir del Reino Unido en el pasado siglo XX. En esta época, hay temas escabrosos como información sobre el hijo pequeño de Jorge V, John, epiléptico y discapacitado mental que fue mandado a una granja en Sandringham y que murió muy joven. O también, documentos sobre la relación entre Eduardo VIII y Wallis Simpson, historia de amor que incluso trajo la abdicación del primero para poder casarse con esta americana que al parecer flirteó con el nazismo.

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La familia real británica, con la futura Isabel II en medio, haciendo el saludo nazi en el año 1933

La relación de la monarquía británica con Hitler

Precisamente el nazismo y su relación con la monarquía es la parte más controvertida de esta historia. Se sabe que algunos miembros de la familia real simpatizaron con las ideas de Adolf Hitler en tiempos de entre guerras. La salida a la luz de algunos documentos y cartas, sonrojaría a más de uno y de una pero aclararía de una vez por todas, que papel jugó Gran Bretaña en el ascenso del Tercer Reich en Alemania y las razones de porqué el Reino Unido miró a otro lado mientras Hitler estaba armándose e interviniendo en la Guerra Civil Española. La salida a la luz de estos papeles evitarían rumores, especulaciones y filtraciones de material secreto, como en el caso de hace unos años cuando salió en el diario The Sun una foto de un vídeo donde se podía ver a una jovencísima Isabel haciendo el saludo Nazi.

Los servicios secretos británicos han entendido que el abrir los documentos a la población no hacen daño a nadie. Al contrario. Es información para entender muchas cosas. Por ejemplo, ahora ya están abiertos a los investigadores, miles de documentos de la Segunda Guerra Mundial y del relevante papel que tuvo el MI5 y el MI6 no sólo en el campo de batalla sino en la retaguardia. Este hecho ha servido para aumentar la popularidad y la consideración que los británicos tienen de los servicios de inteligencia de su país. La Monarquía en cambio, sigue siendo hermética y cada vez más impopular. La Familia Real Británica quiere llegar a sus ciudadanos a través de la gran pantalla y no a través de los documentos, o sea, a través de la ficción y no de la realidad. La Corona tiene más secretos que el MI5. No es la única.

Jordi Caixàs

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