PICARDY, UN RINCÓN ELEMENTAL DE EDIMBURGO

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Hemos pasado mil veces por ahí. Viviendo en Edimburgo, el Omni Centre y su rotonda ya forma parte del día a día de nuestros paseos. Sobretodo de los habitantes de Leith, que tienen en su camino hacia el centro, un paso obligatorio por las ya famosas jirafas. Justo al otro lado, está lo se llama el triángulo de Picardy, formado por el propio Picardy Place, Union Street y Broughton Street. Es ahí donde hay una estatua, bastante escondida y mirando a la rotonda. Es Sherlock Holmes. Y muy cerca, a su lado, un pub que se llama Conan Doyle. Elemental. No hay que ser muy sagaz para saber que esa zona tiene relación con el autor del detective de ficción más famoso del mundo. Pero antes pasaron más cosas y más gente. Te lo contamos en GlobalEdinburgh.

La cuna de Sherlock Holmes

No todos los rincones de Edimburgo han sufrido cambios importantes en su historia. Algunos se han mantenido casi como eran hace siglos, en cambio, el triángulo de Picardy ha ido cambiando, y mucho, a lo largo del tiempo. Y sobretodo en los últimos. Un edimburgués del siglo XVIII o de principios del XIX no reconocería la zona. Y mucho menos sabría porqué hay un pub de nombre Conan Doyle y el porqué de unas estatua de un detective llamado Sherlock Holmes. Pero sí, en esta esquina, en Picardy Place, nació en 1859, el autor de los libros del detective más famoso del mundo. En concreto en el número 11. Aunque nada queda de su casa y sólo una pequeña placa nos indica que ahí nació Arthur Conan Doyle, uno de los más ilustres y eternos ciudadanos de la capital escocesa.

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Pero Picardy Place ya existía antes del Tesco y de Arthur Conan Doyle. Fuera de las murallas de Edimburgo, esta zona albergó a muchos de los protestantes del norte de Francia, los hugonotes, que huyeron de la persecución de Luis XIV contra ellos. Muchos eran de Picardy, una región del norte casi en la frontera con Bélgica. Por su situación geográfica, más cercana a Alemania y más lejana a París, el centro de poder, sus habitantes abrazaron el protestantismo, hecho que les costó caro. La persecución religiosa vivida en el siglo XVII en Francia les obligó a emigrar y algunos lo hicieron a Escocia donde el presbiterianismo que imperaba era más cercano a su calvinismo. Fue en las afueras de la ciudad donde se instalaron y por eso esta zona aún se llama Picardy Place en su memoria.

La evolución de Picardy

Pocos franceses quedaban en la época de Conan Doyle. En sus tiempos ya nada quedaba de las casas que habían hecho construir con sus manos los tejedores exiliados que llamaban a esa zona “Little Picardy”. Nuestro escritor vivió en medio de casas georgianas de piedra arenosa, con sus barandillas de metal muy parecido a lo que tenemos en York Place. Aunque en la segunda mitad del siglo XIX, estos edificios ya estaban viejos y la piedra se veía desgastada ya que se habían alisado las fachadas para sacar el color negro producto de la polución de la Auld Reekie. Una anécdota de la zona es que ahí, en la encrucijada entre York Place y Broughton Street se puso el primer semáforo de Escocia en 1928, de los primeros en todo el Reino Unido. Cerca de este maravilloso invento, había un teatro, el viejo Theatre Royal en Broughton Street. Teatros, bares y calles estrechas, dieron a la zona cierta mala reputación. Sobretodo, en el Hotel Imperial, donde se comenta que iban matones, mafiosos y señoritas que entregaban su cuerpo al mejor postor. O sea, que no todo era bonito en Picardy.

Un rincón elemental de Edimburgo

Hoy en día tenemos en la mente precisamente un triángulo enfrente de la Catedral de Saint Mary’s. Toda esa parte de enfrente se tiró al suelo en 1971 para “oxigenar” la ciudad y darle la forma que vemos hoy en día. Dos años más tarde, se puso en la rotonda una escultura de poco menos de 25 metros llamada Kinetic Sculpture, una obra que parecía un andamio con tubos fluorescentes. Aparentemente, tenía que dar luz a una zona de Edimburgo que siempre había sido oscura y apretada. No triunfó demasiado. En 1983 se quitó para dar paso al cruce de vías que vemos hoy en día, que es ya una de las zonas más vivas de la ciudad con bares, discotecas, teatros, etc.

En esa zona pasaron franceses exiliados, asesinos, señoritas de mala vida y más tarde gente de bien, adinerados. Pero sobretodo, el Picardy Triangle es famoso por ser donde nació el autor de Sherlock Holmes. Pocas cosas nos lo recuerda pero alguna pista hay. La estatua del detective, el pub con el nombre del autor y una placa, una triste placa al lado de un Tesco que nos indica que ahí nació uno de los personajes que cambió la historia de la literatura. Las novelas de detectives nunca fueron lo mismo después de Conan Doyle. Y ahí, abandonada, está la placa como si nada, en un rincón elemental de Edimburgo.

Jordi Caixàs

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