ESCOCIA PODRÍA SER COMO GROENLANDIA

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El Reino Unido se va de la Unión Europea. Es la noticia del año o del siglo. Entre ellos se verán afectados, no solamente los británicos que trabajan y viven por todos los países de la Unión, sino también todo aquel que vive en el Reino Unido. En el caso de Escocia, los resultados reflejaron una clara intención de quedarse en la unión de estados de Europa, contrariamente a la opinión mayoritaria de los ingleses. Un 62% de los escoceses votaron Remain. Nicola Sturgeon ya ha empezado a moverse. Toca hacer diplomacia. La Unión Europea es pragmática y siempre se adapta a las circunstancias y no hay nada escrito sobre el tema. Los que antes se negaban a reunirse con Sturgeon para no ofender a Londres hoy reciben la Primera Ministra para escucharla. Así que la actitud será la de no vamos a hacernos daño. Vamos a arreglarlo. Vamos a hacer política. Sturgeon se reúne hoy por la mañana con Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo y también con Jean Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea esta tarde. Tendrán que explorar opciones para que Escocia se mantenga en la Unión Europea. Y las opciones son varias, entre ellas, Escocia puede ser Groenlandia.

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INGLATERRA ARRASTRA A ESCOCIA FUERA DE LA UE

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El Brexit lo cambia todo. Lo que parecía una quimera, que un estado se marchase de la Unión Europea, ya es una realidad. El Reino Unido se va. Si es que alguna vez estuvo. Lo han decidido ellos y no todos los ciudadanos de la unión de estados. Así debe ser y así se tiene que respetar. El 51,9% de los británicos confirmó lo que pocos medios internacionales creían pero lo que muchos en las islas británicas sospechaban. El Brexit triunfó, tanto a nivel de idea como a nivel de palabra. Ahora tocará discutir condiciones, contratos y acuerdos. Habrá más política del miedo, por supuesto. Pero más allá de un futuro incierto en el continente, el problema también se plantea dentro de las islas británicas. Se muere una idea de una Europa unida, pero también la del Reino Unido. El mapa es claro, Inglaterra y Gales están en contra de la UE, Escocia e Irlanda del Norte, a favor. ¿Qué va a significar este adiós para los escoceses?

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ROMA NO SE HIZO EN UN DÍA

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“No nos movemos de aquí hasta que Escocia sea independiente” decía Gayle Miller. Sin prisas. Venida des de Dundee, es una de las siete personas que acampa desde el pasado Noviembre delante del Parlamento de Escocia en Edimburgo. Justo ayer por la tarde, recibieron la notificación que les notifica que pueden seguir ocupando el espacio público como están haciendo para reclamar un segundo referéndum. Pueden acampar el tiempo que quieran. Eso sí, de momento, tendrán que compartir el césped con los camiones y los platós de las televisiones que ocupan el verde del Parlamento de Holyrood. No hay prisa para la independencia pero sí para ir a votar. Ya lo había hecho de buena mañana. “Si sale el SNP es posible que tengamos un segundo referéndum” dice Miller, mientras acaricia su perro. “Aunque nadie lo garantiza, así que habrá que seguir presionando” insiste des de su tienda. Los acampados están de acuerdo varias cosas pero muestran su indignación en el hecho que les ha llevado aquí: el referéndum del 2014 estuvo manipulado por los ingleses. Por el poder central. Sus perros, pasean por el campamento. No comparten su indignación. Tampoco parece que lo haga el resto de escoceses.
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ESCOCIA. UN AÑO DESPUÉS DEL NO

El debate continua. De hecho, está más vivo que nunca. Habrá un segundo referéndum si el Scottish National Party gana las elecciones al Parlamento de Holyrood por mayoría absoluta en Mayo del 2016. Y si Londres, lo vuelve a aprobar. Hoy hace un año, los escoceses estaban llamados a las urnas para decidir si Escocia desunía 300 años de Reino Unido. El 55% escogió la opción de No, mientras que el 45% votó por la opción de la independencia. Por tanto, las cosas se quedaron como estaban. O no. 365 días después, los escoceses se mueven más que nunca, hablan más de política que nunca, leen más que nunca y algunos tienen más ganas de volver a votar el futuro de su nación, más que nunca. Hoy en día, una mayoría de la población tiene claro que en los próximos 10 años, Escocia será un estado independiente. La pregunta es: ¿cuándo?

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Londres dará más poderes a Edimburgo

Habemus Devo-Max. La comisión Smith, creada por el gobierno británico y encargada de gestionar el traspaso de poderes a Escocia, presentó ayer una propuesta. De esta manera, Londres cumple su promesa hecha durante la campaña del referéndum, cuando los tres partidos se comprometieron a dar más poderes al Parlamento escocés si su pueblo votaba a favor de la Unión. Así fue.

Ahora, la propuesta de la comisión, presidida por Lord Smith, y formada por dos miembros de cada partido político, propone que Escocia controle los impuestos sobre la renta, o sea, el equivalente a 14 mil millones de libras. Además, Edimburgo se quedaría el 10 por ciento del IVA que se cree en Escocia, cobraría el impuesto de pasajeros en sus aeropuertos, gestionaría el patrimonio de la Corona en territorio escocés y daría las concesiones para las extracciones de petróleo.

Además la propuesta también incluye competencias a nivel social, donde el parlamento de Holyrood regularía las prestaciones sociales así como también las elecciones regionales, cosa que le permitirá, si quiere, rebajar la edad para poder votar de 18 a 16 como ya pasó en el referéndum del pasado otoño.

Ahora, este informe tiene que ser aprobado por Londres antes del 30 de Noviembre. El gobierno de Cameron tendrá que hacer un borrador de ley, inspirado en la propuesta de la Comisión Smith, que se presentará el 25 de enero y se espera que se apruebe en el Parlamento de Westminster que salga después de las elecciones del Mayo que viene.

Esta propuesta, calificada por Lord Smith como “un logro sin precedentes”, es el traspaso de poderes más grande de la historia desde que se restableciera el Parlamento escocés en 1999. A pesar de esto, los nacionalistas escoceses ya han expresado su decepción. Satisfecha por la materialización de los pasos prometidos por el Reino Unido, Nicola Sturgeon, nueva Primera Ministra de Escocia, ha calificado esta propuesta de “básicamente decepcionante”. La también líder del Scottish National Party (SNP) argumenta que esperaba más “ya que el 70 por ciento de los impuestos creados en Escocia siguen siendo fijados por Westminster que también controla el 85% de la seguridad social”.

En Inglaterra las reacciones tampoco se han dejado esperar. Y tampoco han sido positivas. Varias autoridades locales de todas las opciones políticas, entre ellas el alcalde de Londres Boris Johnson, se han quejado de las competencias cedidas a Escocia y reclaman más poderes para Inglaterra, que a pesar de ser el 85% de la población del Reino Unido, no tiene un parlamento propio.

El partido laborista, a través de su líder Ed Miliband, también ha expresado su desacuerdo con la propuesta Smith argumentando que esto podría romper el Reino Unido. El centro-izquierda británica teme que esto sea visto como una victoria del SNP y que Escocia, principal nido de votos laborista, siga votando nacionalista como ya hizo en las últimas elecciones del 2011.

Por su parte, el partido conservador de Cameron, siempre ha estado en contra de la cesión de competencias a los diferentes parlamentos nacionales pero esta propuesta es vista como un freno al auge del independentismo en Escocia, curiosamente después del referéndum, donde el desencanto con el gobierno conservador ha crecido, como también ha crecido el soporte al SNP, que pasó de 20 mil militantes a 80 mil en dos meses. La Devo-Max, debe ser el freno a un independentismo que parece no para de crecer. El tablero de ajedrez británico se mueve. Le toca mover a Cameron.

Jordi Caixàs

La red se mueve y pide un recuento de los votos

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Sospechoso. Al menos así califican algunos la contabilización de los votos del referéndum del pasado jueves a raíz de un vídeo que circula por Youtube y las redes en general. Ya son más de 90.000 personas en la web Change.org que reclaman, a través de una carta dirigida a Alex Salmond, que se recuenten las papeletas otra vez con observadores internacionales por “evidencias de fraude”. No son los únicos. El portal 38degrees.org.uk ya tiene más de 63 mil peticiones para que se “revisen los procedimientos de la votación” y que un organismo independiente recuente todos los votos, una petición que mandan al gobierno de Westminster. A pesar de que el pasado viernes Alex Salmond pidió a la población, y sobretodo a los perdedores, aceptar la derrota; en total, ya son unas 153.000 denuncias, y todo, a raíz de este vídeo:

Una señora que cambia los votos del Yes y los pone en el No, un montón de papeles del No donde se puede ver dos papeletas marcadas con el Sí, o un revisor escribiendo él mismo en la papeleta sin que nadie lo vigile. No es de extrañar que a raíz de ver estas imágenes la gente se haya movido por la red. Tanto Twitter, como Youtube, como algunos grupos de Facebook se han encargado estos días de hacer circular este vídeo. Muchos de los comentarios además, hacen referencia a la alarma de incendio que sonó en Dundee, también sospechosa.

Todos los votos fueron apropiadamente escrutados por cientos de personas representando el Yes Scotland y el Better Together, también por observadores internacionales, los medios de comunciación y la policía. Nada durante el proceso levantó alguna sospecha entre toda esta gente” afirmó Mary Pitcaithly, jefa del recuento del referéndum escocés.

Salmond no descarta otras vías hacia la independencia

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El post referéndum sólo acaba de empezar. Si el viernes por la mañana el independentismo perdía la votación, Cameron, respiraba tranquilo y anunciaba el traspaso de nuevos poderes para Escocia y Salmond anunciaba su futura renuncia como primer ministro de Escocia, ahora es el SNP. 

“El Sí tiene que poder reivindicar con una declaración de independencia, – y no otro referéndum -. Con una mayoría de votos y diputados en Hollyrood el 2016 hay más que suficiente”.  Así rezaba el twit de Jim Sillars, dirigente del Scottish National Party, que no ha digerido la derrota.

En un mensaje en la famosa red social daba a entender que su partido puede coger la vía rápida. O sea, hacer una declaración unilateral de independencia si consiguen la mayoría absoluta en el Parlamento de Escocia. Lo hicieron hace cuatro años. De esta manera dejaba puertas abiertas a posibles vías para seguir luchando por la independencia. Sillars no se quedaba aquí sino que envió otro mensaje a Londres. “Una generación está esperando: el referéndum continua en la agenda” advertía un segundo twit en la red. 

Con la derrota el pasado 18 y la consecuente dimisión de Alex Salmond, todo indicaba que el SNP se lamería las heridas, olvidaría el resultado y empezarían las guerras internas para ocupar el liderazgo del partido. Nada más lejos de la realidad.

El mismo Salmond, en una entrevista en el periódico The Scotsman, no hacía más que confirmar las palabras de Sillars. “No hace falta un referéndum para llegar a la independencia” reforzando así el mensaje que llega de algunos dirigentes del SNP. “Es una de las vías, pero hay más” amenazaba el aún primer ministro. “La vía del referéndum fue mi apuesta, mi política. Pensé que era el camino adecuado para avanzar, pero, evidentemente, hay todo un abanico de posibilidades para que Escocia coja mejor posición para conseguir la independencia”. decía en la entrevista. “Hay una vía parlamentaria en la que la gente también hace sentir su voz, el referéndum es sólo uno entre diversos caminos” sentenciaba en el periódico escocés. 

En esta entrevista, Salmond también quiso acabar con las especulaciones sobre su futuro descartando una posible etapa en la Cámara de los Comunes en Westminster, una vez anunció su renuncia el viernes como primer ministro de Escocia y líder del partido. Unas especulaciones que el mismo creó cuando dijo que seguiría en primera línea política.

El referéndum a pie de calle

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Compartimos una jornada histórica con votantes y no votantes, escoceses y no escoceses, de ambas opciones

Cesc Guimerà / Jordi Caixàs

Patricia Cuní, de Granollers, vive y trabaja en Edimburgo desde hace menos de un año y fue una de los miles de foráneos que ayer ejerció su derecho a decidir de forma libre el futuro del país que los acoge. A diferencia de muchos catalanes, esta periodista reconvertida al marketing no teme que haber participado en el referéndum escocés pueda suponerle un impedimento legal para hacerlo en el catalán el próximo 9-N. Su voto en Escocia, sin embargo, poco o nada ha tenido que ver con su posicionamiento con el proceso en su país natal. Mientras acompañamos a depositar su papeleta en una iglesia habilitada como colegio electoral en Stockbridge, un barrio tradicional de la capital escocesa donde sus ventanas reciben mayoritariamente al visitante con un ‘No’. Mientras, Pat nos explica las razones de su voto. “Me he decidido por el ‘Sí’ después de escuchar los argumentos de amigos y compañeros de trabajo, que mis amigas más cercanas optaran por la independencia es lo que me ha hecho tomar la decisión final”, explica.

Otro catalán que ha tomado parte en el proceso escocés es Sergi Ferré. Aunque Sergi quizá ya es más escocés que catalán. Lleva quince años en Edimburgo. Nacido en Barcelona está casado con una chilena con la que tiene una hija escocesa de seis años, Sayen, a la que lleva a un colegio gaélico de la capital. “Aquí el tema del gaélico está en auge, pero no tiene nada que ver con el proceso independentista. Si gana el ‘Sí’, Salmond ya ha anunciado que trabajará para darle un mayor impulso, pero el idioma no es un factor decisivo en este proceso. Los hablantes de gaélico no llegan al 10%, y en las grandes ciudades como Edimburgo y Glasgow ni eso”, comenta. Convencido independentista, en Escocia y Catalunya, Sergi fue uno del medio millón de escoceses que solicitó el voto por correo. Sus obligaciones laborales le impedían pasar ayer por el colegio electoral. “Mis motivos son en clave escocesa y no en clave catalana. Pienso que el país puede ir a mejor y que las próximas generaciones agradecerían una victoria del ‘Sí’. He votado sintiéndome escocés y pensando en el futuro de mi hija escocesa”.

El ‘No’ no se ha prodigado por las calles durante las últimas y sobre el papel decisivas 72 horas. William Carroll regenta Unknow Pleasures, una tienda de discos a la vieja usanza en la Royal Mile de la capital, a tocar del Parlamento de Holyrood. Lo que debía ser una conversación informal sobre música con unos cuantos discos del mejor indie escocés en la bolsa deriva, como no podía ser de otra manera en una jornada histórica, hacia la consulta. “¿Informando sobre el referéndum?”, pregunta. William es uno de los 55,3% de los escoceses que ayer optó por el ‘No’. “No soy una persona muy política, pero no me gusta todo lo que ha pasado durante estos últimos años. Creo que somos un país muy pequeño, que no podremos valernos por nosotros mismos. Todo esto es una locura del señor Salmond, que quiere convertirse en el Rey de Escocia”. El escéptico William no está hoy en Edimburgo. “Estuve en Glasgow el pasado fin de semana y vi cosas que no me gustaron. Creo que puede haber incidentes aquí si gana el ‘No’, así que mañana (para hoy) a primera hora de la mañana me voy a Londres”. El inesperado encuentro con uno de los miembros de la mayoría silenciosa, la que no se ha dejado ver en las calles durante las últimas semanas, topa el inevitable nexo con Catalunya. “Ustedes y los vascos tuvieron la Guerra Civil y España sigue queriéndoles borrar la identidad a día de hoy y puedo entender que quieran la independencia, pero aquí no tenemos ninguna razón de peso”, concluye.

Centenares de visitantes de naciones sin estado de todo el planeta presenciaban en primera persona, no con cierta envidia, la histórica jornada. Catalanes, vascos, corsos y sardos. También procedentes de Flandes, del Quèbec, vecinos de Gales que viajaron hacia el norte de la isla. Robert y Catherine paseaban durante el mediodía de ayer por la Royal Mile curiosos por el gran ambiente en la principal arteria de Edimburgo. Observaban con atención mientras un grupo de catalanes baila una sardana junto a la catedral de Saint Gilles. Él escocés, ella inglesa. Residentes en Alicante se atrevieron a hablar con nosotros con su castellano precario (a pesar de llevar quince años en España) acerca del proceso abierto en Escocia y Catalunya. “No entiendo porqué después de 300 años juntos cuando todo ha ido sobre ruedas ahora se quieren poner barreras. Hemos ganados muchas guerras juntos. Creo que se van a perder los vínculos con Inglaterra”, comenta ella. Robert, por su lado, explica que lamenta no tiene derecho a voto en Escocia y que en España solo puede participar en los comicios locales y autonómicos, aunque después de los resultados de anoche, puede que no le importe. Escocia ha dicho NO.

Escocia dice “No, gracias”

El pueblo escocés decide no romper con 300 años de vínculo con el Reino Unido 

Jordi Caixàs/Cesc Guimerà

Better Together. La Unión se impuso en el referéndum de independencia y lo hizo con un resultado contundente. 55,3% de los votos para el No, 44,7 para el Yes. En total, dos millones de escoceses han decidido mantenerse con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, mientras que la opción independentista llegó a tener 1,6 millones de votos. Se impuso la mayoría silenciosa. La ola era grande pero no tanto. Han sido dos semanas frenéticas de movimiento y movilizaciones por parte de las dos campañas para convencer los indecisos. Chapas, conciertos, banderas o pegatinas por todas las calles. Parecía que el tiempo corría y lo hacía en favor del independentismo que remontaba y remontaba, sobretodo a raíz del debate que ganó Salmond y de las diferentes encuestas que daban una subida frenética del independentismo, incluso algunas les daban la victoria. Lejos de la realidad. Esta noche se ha confirmado que Escocia quiere ser parte del Reino Unido. Desde este 18 de Septiembre del 2014: Reino ReUnido.

Noche de recuento

La noche prometía ser larga, y así fue. Los colegios cerraron a las diez y a partir de aquí tocaba contar los votos en una jornada con una participación histórica con el 86 por ciento. Con casi cinco millones de votos y una gran extensión de terreno e islas, el modelo de recuento lo dificultaba todo un poco más. Coger las urnas de todos los pueblos poco habitados del norte, trasladarlos en avión, furgoneta o barco y abrirlas en la capital de la provincia lo hacía todo más lento. Mientras en las grandes ciudades ya empezaba el recuento un minuto más tarde de las diez. Glasgow y Dundee vivieron momentos tensos. La primera vivió un indicio de fraude electoral mientras en la segunda una escuela tuvo que ser evacuada por alarma de incendio.

Los primeros números llegaron, aunque no de forma oficial, gracias a una encuesta de la empresa de YouGov, que daba un 54 por ciento al unionismo por un 46 al Yes. Pero todo eran suposiciones a las 12 de la noche. “Hemos visto la encuesta, no somos muy optimistas pero la noche es muy larga y no hay nada oficial” comentaba un militante de Yes Scotland en su sede de Edimburgo en la Old Town de la capital de Escocia. Sus colegas sentados tomaban sus cervezas y conversaban. Caras largas.

La 1 y 27 de la noche y se anunciaba el primer resultado oficial. Clackmannshire. El No se imponía por poco menos de 3.000 personas. Se confirmaban las sospechas. Después los resultados de las Islas Orkney y así una a una las 32 circunscripciones escocesas. Sólo en Dundee, West Dumbartonshire, North Lanarkshire y en Glasgow, ganó el independentismo. En la capital económica del país, el Sí por un 53,5 por ciento con un No al 46. Edimburgo, en cambio, es unionista, con 72 mil votos de ventaja.

Y ahora qué?

Después de los resultados oficiales, Alex Salmond se apresuró a salir en público para aceptar el resultado y pidió lo mismo para todos los escoceses. Conmovido por la participación, el primer ministro escocés se congratuló de la alta participación que había tenido este referéndum y de haber puesto contra las cuerdas al establishment inglés en la recta final de la campaña. “Los partidos unionistas se han comprometido esta semana a dar más poderes a Escocia, y Escocia espera que ellos cumplan lo pactado lo más rápido posible”.

Por su parte, el líder de la campaña del Better Together, Alistair Darling, ha mostró su compromiso a traspasar más competencias a Escocia tal y como se había comprometido. Mientras, David Cameron respiró tranquilo. Tenía un problema, la victoria del Yes le podría haber costado no sólo su cargo, sino también un papel en la Historia, como aquel primer ministro británico que provocó la separación del Reino Unido después de tres cientos años. No fue esta vez. En su comparecencia delante de los medios en el 10 de Downing Street se felicitó por el resultado y destacó el alto nivel de participación y la calidad democrática con la que se ha vivido todo el proceso. “El SNP fue elegido en Escocia el 2011, prometiendo un referéndum sobre la independencia, y no podíamos bloquear la situación. Lo teníamos que aceptar. Soy un defensor del Reino Unido, pero por sobre de todo soy un demócrata. Y por eso había que respetar la mayoría del pueblo escocés pero planteando una respuesta clara: Sí o No. Ahora se ha cerrado el debate hasta la próxima generación” dijo Cameron que felicitó a Alex Salmond por ser un digno rival. Fair play británico. 

Lo que el Reino Unido puede perder (o conservar) hoy

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El 8% de la población

El 32% del territorio

El 65% de la producción de gas natural.

El 96,5% del petróleo

El 47% del carbón.

El 81% de los recursos de carbón sin usar.

El 62% de la producción de madera.

El 46% de la masa forestal.

El 92% de la producción hidroeléctrica.

El 20% de las ovejas.

El 60% de los bancos de peces.

El 9% de las vacas.

El 20% de la producción de cereales.

El 20% de la producción de patatas.

Escocia también genera

9 mil millones de libras en turismo

13 mil millones de libras en sector alimenticio.

5 mil millones de libras en industria aeronaval.

4’5 mil millones de libras en la industria del whisky

7 mil millones de libras en sector financiero.

10 mil millones de libras

350 millones en industria textil.