ESCOCIA CAMINA HACIA UN SEGUNDO REFERÉNDUM

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Los escoceses volverán a decidir su futuro. Así lo ha anunciado su primera ministra, Nicola Sturgeon en el congreso que su partido, el Scottish National Party hace estos días en Glasgow. Delante de toda la militancia, este jueves la mandataria escocesa ha anunciado que la semana que viene su gobierno publicará un borrador de proyecto de ley para pedir un segundo referéndum de independencia. Después de decidir hace dos años que Escocia quería quedarse en el Reino Unido con un 55% de los votos, los escoceses parece que volverán a las urnas para decidir su futuro. Nicola Sturgeon y los escoceses deberán decidir si quieren ser ciudadanos europeos o ciudadanos británicos. Las condiciones han cambiado. Brexit, contigo empezó todo. 

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ESCOCIA PODRÍA SER COMO GROENLANDIA

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El Reino Unido se va de la Unión Europea. Es la noticia del año o del siglo. Entre ellos se verán afectados, no solamente los británicos que trabajan y viven por todos los países de la Unión, sino también todo aquel que vive en el Reino Unido. En el caso de Escocia, los resultados reflejaron una clara intención de quedarse en la unión de estados de Europa, contrariamente a la opinión mayoritaria de los ingleses. Un 62% de los escoceses votaron Remain. Nicola Sturgeon ya ha empezado a moverse. Toca hacer diplomacia. La Unión Europea es pragmática y siempre se adapta a las circunstancias y no hay nada escrito sobre el tema. Los que antes se negaban a reunirse con Sturgeon para no ofender a Londres hoy reciben la Primera Ministra para escucharla. Así que la actitud será la de no vamos a hacernos daño. Vamos a arreglarlo. Vamos a hacer política. Sturgeon se reúne hoy por la mañana con Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo y también con Jean Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea esta tarde. Tendrán que explorar opciones para que Escocia se mantenga en la Unión Europea. Y las opciones son varias, entre ellas, Escocia puede ser Groenlandia.

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INGLATERRA ARRASTRA A ESCOCIA FUERA DE LA UE

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El Brexit lo cambia todo. Lo que parecía una quimera, que un estado se marchase de la Unión Europea, ya es una realidad. El Reino Unido se va. Si es que alguna vez estuvo. Lo han decidido ellos y no todos los ciudadanos de la unión de estados. Así debe ser y así se tiene que respetar. El 51,9% de los británicos confirmó lo que pocos medios internacionales creían pero lo que muchos en las islas británicas sospechaban. El Brexit triunfó, tanto a nivel de idea como a nivel de palabra. Ahora tocará discutir condiciones, contratos y acuerdos. Habrá más política del miedo, por supuesto. Pero más allá de un futuro incierto en el continente, el problema también se plantea dentro de las islas británicas. Se muere una idea de una Europa unida, pero también la del Reino Unido. El mapa es claro, Inglaterra y Gales están en contra de la UE, Escocia e Irlanda del Norte, a favor. ¿Qué va a significar este adiós para los escoceses?

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ESCOCIA ENCARA LAS ELECCIONES CON TENSA TRANQUILIDAD

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Foto: Daily Telegraph

Con frialdad. Así afrontan los escoceses las elecciones al Parlamento de Holyrood que se celebrarán este jueves. Hay mucho en juego pero pocas cosas van a cambiar. La victoria ya tiene nombre y apellido, Nicola Sturgeon. Falta saber por cuánto. Después de la mayoría absoluta que consiguió el Scottish National Party (SNP) en el 2011, con Alex Salmond a la cabeza, la gran duda es saber si su sucesora conseguirá igualar resultados o superarlos. La otra expectativa es saber quién será el segundo partido más votado. Tradicionalmente, Escocia había sido feudo laborista pero en los últimos años, el SNP ha relegado al laborismo al segundo puesto. Y ahora estos, podrían verse adelantados por el Partido Conservador, los tories. Esto sería un duro golpe para Kezia Dugdale, líder laborista en Escocia y sobretodo, para Jeremy Corbyn, principal figura a nivel estatal de un partido que tiene una fuerte crisis de identidad. Demasiado a la derecha para los escoceses, demasiado a la izquierda para los ingleses. Poco margen de movimiento. Un fracaso en estas elecciones escocesas y otro en Londres, dónde hay elecciones locales en breve, sumados al caso de Ken Livingston y sus comentarios antisemitas; sentenciarían la imagen del Partido Laborista y la del propio Corbyn. 

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ESCOCIA. UN AÑO DESPUÉS DEL NO

El debate continua. De hecho, está más vivo que nunca. Habrá un segundo referéndum si el Scottish National Party gana las elecciones al Parlamento de Holyrood por mayoría absoluta en Mayo del 2016. Y si Londres, lo vuelve a aprobar. Hoy hace un año, los escoceses estaban llamados a las urnas para decidir si Escocia desunía 300 años de Reino Unido. El 55% escogió la opción de No, mientras que el 45% votó por la opción de la independencia. Por tanto, las cosas se quedaron como estaban. O no. 365 días después, los escoceses se mueven más que nunca, hablan más de política que nunca, leen más que nunca y algunos tienen más ganas de volver a votar el futuro de su nación, más que nunca. Hoy en día, una mayoría de la población tiene claro que en los próximos 10 años, Escocia será un estado independiente. La pregunta es: ¿cuándo?

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La red se mueve y pide un recuento de los votos

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Sospechoso. Al menos así califican algunos la contabilización de los votos del referéndum del pasado jueves a raíz de un vídeo que circula por Youtube y las redes en general. Ya son más de 90.000 personas en la web Change.org que reclaman, a través de una carta dirigida a Alex Salmond, que se recuenten las papeletas otra vez con observadores internacionales por “evidencias de fraude”. No son los únicos. El portal 38degrees.org.uk ya tiene más de 63 mil peticiones para que se “revisen los procedimientos de la votación” y que un organismo independiente recuente todos los votos, una petición que mandan al gobierno de Westminster. A pesar de que el pasado viernes Alex Salmond pidió a la población, y sobretodo a los perdedores, aceptar la derrota; en total, ya son unas 153.000 denuncias, y todo, a raíz de este vídeo:

Una señora que cambia los votos del Yes y los pone en el No, un montón de papeles del No donde se puede ver dos papeletas marcadas con el Sí, o un revisor escribiendo él mismo en la papeleta sin que nadie lo vigile. No es de extrañar que a raíz de ver estas imágenes la gente se haya movido por la red. Tanto Twitter, como Youtube, como algunos grupos de Facebook se han encargado estos días de hacer circular este vídeo. Muchos de los comentarios además, hacen referencia a la alarma de incendio que sonó en Dundee, también sospechosa.

Todos los votos fueron apropiadamente escrutados por cientos de personas representando el Yes Scotland y el Better Together, también por observadores internacionales, los medios de comunciación y la policía. Nada durante el proceso levantó alguna sospecha entre toda esta gente” afirmó Mary Pitcaithly, jefa del recuento del referéndum escocés.

Salmond no descarta otras vías hacia la independencia

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El post referéndum sólo acaba de empezar. Si el viernes por la mañana el independentismo perdía la votación, Cameron, respiraba tranquilo y anunciaba el traspaso de nuevos poderes para Escocia y Salmond anunciaba su futura renuncia como primer ministro de Escocia, ahora es el SNP. 

“El Sí tiene que poder reivindicar con una declaración de independencia, – y no otro referéndum -. Con una mayoría de votos y diputados en Hollyrood el 2016 hay más que suficiente”.  Así rezaba el twit de Jim Sillars, dirigente del Scottish National Party, que no ha digerido la derrota.

En un mensaje en la famosa red social daba a entender que su partido puede coger la vía rápida. O sea, hacer una declaración unilateral de independencia si consiguen la mayoría absoluta en el Parlamento de Escocia. Lo hicieron hace cuatro años. De esta manera dejaba puertas abiertas a posibles vías para seguir luchando por la independencia. Sillars no se quedaba aquí sino que envió otro mensaje a Londres. “Una generación está esperando: el referéndum continua en la agenda” advertía un segundo twit en la red. 

Con la derrota el pasado 18 y la consecuente dimisión de Alex Salmond, todo indicaba que el SNP se lamería las heridas, olvidaría el resultado y empezarían las guerras internas para ocupar el liderazgo del partido. Nada más lejos de la realidad.

El mismo Salmond, en una entrevista en el periódico The Scotsman, no hacía más que confirmar las palabras de Sillars. “No hace falta un referéndum para llegar a la independencia” reforzando así el mensaje que llega de algunos dirigentes del SNP. “Es una de las vías, pero hay más” amenazaba el aún primer ministro. “La vía del referéndum fue mi apuesta, mi política. Pensé que era el camino adecuado para avanzar, pero, evidentemente, hay todo un abanico de posibilidades para que Escocia coja mejor posición para conseguir la independencia”. decía en la entrevista. “Hay una vía parlamentaria en la que la gente también hace sentir su voz, el referéndum es sólo uno entre diversos caminos” sentenciaba en el periódico escocés. 

En esta entrevista, Salmond también quiso acabar con las especulaciones sobre su futuro descartando una posible etapa en la Cámara de los Comunes en Westminster, una vez anunció su renuncia el viernes como primer ministro de Escocia y líder del partido. Unas especulaciones que el mismo creó cuando dijo que seguiría en primera línea política.

El referéndum a pie de calle

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Compartimos una jornada histórica con votantes y no votantes, escoceses y no escoceses, de ambas opciones

Cesc Guimerà / Jordi Caixàs

Patricia Cuní, de Granollers, vive y trabaja en Edimburgo desde hace menos de un año y fue una de los miles de foráneos que ayer ejerció su derecho a decidir de forma libre el futuro del país que los acoge. A diferencia de muchos catalanes, esta periodista reconvertida al marketing no teme que haber participado en el referéndum escocés pueda suponerle un impedimento legal para hacerlo en el catalán el próximo 9-N. Su voto en Escocia, sin embargo, poco o nada ha tenido que ver con su posicionamiento con el proceso en su país natal. Mientras acompañamos a depositar su papeleta en una iglesia habilitada como colegio electoral en Stockbridge, un barrio tradicional de la capital escocesa donde sus ventanas reciben mayoritariamente al visitante con un ‘No’. Mientras, Pat nos explica las razones de su voto. “Me he decidido por el ‘Sí’ después de escuchar los argumentos de amigos y compañeros de trabajo, que mis amigas más cercanas optaran por la independencia es lo que me ha hecho tomar la decisión final”, explica.

Otro catalán que ha tomado parte en el proceso escocés es Sergi Ferré. Aunque Sergi quizá ya es más escocés que catalán. Lleva quince años en Edimburgo. Nacido en Barcelona está casado con una chilena con la que tiene una hija escocesa de seis años, Sayen, a la que lleva a un colegio gaélico de la capital. “Aquí el tema del gaélico está en auge, pero no tiene nada que ver con el proceso independentista. Si gana el ‘Sí’, Salmond ya ha anunciado que trabajará para darle un mayor impulso, pero el idioma no es un factor decisivo en este proceso. Los hablantes de gaélico no llegan al 10%, y en las grandes ciudades como Edimburgo y Glasgow ni eso”, comenta. Convencido independentista, en Escocia y Catalunya, Sergi fue uno del medio millón de escoceses que solicitó el voto por correo. Sus obligaciones laborales le impedían pasar ayer por el colegio electoral. “Mis motivos son en clave escocesa y no en clave catalana. Pienso que el país puede ir a mejor y que las próximas generaciones agradecerían una victoria del ‘Sí’. He votado sintiéndome escocés y pensando en el futuro de mi hija escocesa”.

El ‘No’ no se ha prodigado por las calles durante las últimas y sobre el papel decisivas 72 horas. William Carroll regenta Unknow Pleasures, una tienda de discos a la vieja usanza en la Royal Mile de la capital, a tocar del Parlamento de Holyrood. Lo que debía ser una conversación informal sobre música con unos cuantos discos del mejor indie escocés en la bolsa deriva, como no podía ser de otra manera en una jornada histórica, hacia la consulta. “¿Informando sobre el referéndum?”, pregunta. William es uno de los 55,3% de los escoceses que ayer optó por el ‘No’. “No soy una persona muy política, pero no me gusta todo lo que ha pasado durante estos últimos años. Creo que somos un país muy pequeño, que no podremos valernos por nosotros mismos. Todo esto es una locura del señor Salmond, que quiere convertirse en el Rey de Escocia”. El escéptico William no está hoy en Edimburgo. “Estuve en Glasgow el pasado fin de semana y vi cosas que no me gustaron. Creo que puede haber incidentes aquí si gana el ‘No’, así que mañana (para hoy) a primera hora de la mañana me voy a Londres”. El inesperado encuentro con uno de los miembros de la mayoría silenciosa, la que no se ha dejado ver en las calles durante las últimas semanas, topa el inevitable nexo con Catalunya. “Ustedes y los vascos tuvieron la Guerra Civil y España sigue queriéndoles borrar la identidad a día de hoy y puedo entender que quieran la independencia, pero aquí no tenemos ninguna razón de peso”, concluye.

Centenares de visitantes de naciones sin estado de todo el planeta presenciaban en primera persona, no con cierta envidia, la histórica jornada. Catalanes, vascos, corsos y sardos. También procedentes de Flandes, del Quèbec, vecinos de Gales que viajaron hacia el norte de la isla. Robert y Catherine paseaban durante el mediodía de ayer por la Royal Mile curiosos por el gran ambiente en la principal arteria de Edimburgo. Observaban con atención mientras un grupo de catalanes baila una sardana junto a la catedral de Saint Gilles. Él escocés, ella inglesa. Residentes en Alicante se atrevieron a hablar con nosotros con su castellano precario (a pesar de llevar quince años en España) acerca del proceso abierto en Escocia y Catalunya. “No entiendo porqué después de 300 años juntos cuando todo ha ido sobre ruedas ahora se quieren poner barreras. Hemos ganados muchas guerras juntos. Creo que se van a perder los vínculos con Inglaterra”, comenta ella. Robert, por su lado, explica que lamenta no tiene derecho a voto en Escocia y que en España solo puede participar en los comicios locales y autonómicos, aunque después de los resultados de anoche, puede que no le importe. Escocia ha dicho NO.

Escocia dice “No, gracias”

El pueblo escocés decide no romper con 300 años de vínculo con el Reino Unido 

Jordi Caixàs/Cesc Guimerà

Better Together. La Unión se impuso en el referéndum de independencia y lo hizo con un resultado contundente. 55,3% de los votos para el No, 44,7 para el Yes. En total, dos millones de escoceses han decidido mantenerse con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, mientras que la opción independentista llegó a tener 1,6 millones de votos. Se impuso la mayoría silenciosa. La ola era grande pero no tanto. Han sido dos semanas frenéticas de movimiento y movilizaciones por parte de las dos campañas para convencer los indecisos. Chapas, conciertos, banderas o pegatinas por todas las calles. Parecía que el tiempo corría y lo hacía en favor del independentismo que remontaba y remontaba, sobretodo a raíz del debate que ganó Salmond y de las diferentes encuestas que daban una subida frenética del independentismo, incluso algunas les daban la victoria. Lejos de la realidad. Esta noche se ha confirmado que Escocia quiere ser parte del Reino Unido. Desde este 18 de Septiembre del 2014: Reino ReUnido.

Noche de recuento

La noche prometía ser larga, y así fue. Los colegios cerraron a las diez y a partir de aquí tocaba contar los votos en una jornada con una participación histórica con el 86 por ciento. Con casi cinco millones de votos y una gran extensión de terreno e islas, el modelo de recuento lo dificultaba todo un poco más. Coger las urnas de todos los pueblos poco habitados del norte, trasladarlos en avión, furgoneta o barco y abrirlas en la capital de la provincia lo hacía todo más lento. Mientras en las grandes ciudades ya empezaba el recuento un minuto más tarde de las diez. Glasgow y Dundee vivieron momentos tensos. La primera vivió un indicio de fraude electoral mientras en la segunda una escuela tuvo que ser evacuada por alarma de incendio.

Los primeros números llegaron, aunque no de forma oficial, gracias a una encuesta de la empresa de YouGov, que daba un 54 por ciento al unionismo por un 46 al Yes. Pero todo eran suposiciones a las 12 de la noche. “Hemos visto la encuesta, no somos muy optimistas pero la noche es muy larga y no hay nada oficial” comentaba un militante de Yes Scotland en su sede de Edimburgo en la Old Town de la capital de Escocia. Sus colegas sentados tomaban sus cervezas y conversaban. Caras largas.

La 1 y 27 de la noche y se anunciaba el primer resultado oficial. Clackmannshire. El No se imponía por poco menos de 3.000 personas. Se confirmaban las sospechas. Después los resultados de las Islas Orkney y así una a una las 32 circunscripciones escocesas. Sólo en Dundee, West Dumbartonshire, North Lanarkshire y en Glasgow, ganó el independentismo. En la capital económica del país, el Sí por un 53,5 por ciento con un No al 46. Edimburgo, en cambio, es unionista, con 72 mil votos de ventaja.

Y ahora qué?

Después de los resultados oficiales, Alex Salmond se apresuró a salir en público para aceptar el resultado y pidió lo mismo para todos los escoceses. Conmovido por la participación, el primer ministro escocés se congratuló de la alta participación que había tenido este referéndum y de haber puesto contra las cuerdas al establishment inglés en la recta final de la campaña. “Los partidos unionistas se han comprometido esta semana a dar más poderes a Escocia, y Escocia espera que ellos cumplan lo pactado lo más rápido posible”.

Por su parte, el líder de la campaña del Better Together, Alistair Darling, ha mostró su compromiso a traspasar más competencias a Escocia tal y como se había comprometido. Mientras, David Cameron respiró tranquilo. Tenía un problema, la victoria del Yes le podría haber costado no sólo su cargo, sino también un papel en la Historia, como aquel primer ministro británico que provocó la separación del Reino Unido después de tres cientos años. No fue esta vez. En su comparecencia delante de los medios en el 10 de Downing Street se felicitó por el resultado y destacó el alto nivel de participación y la calidad democrática con la que se ha vivido todo el proceso. “El SNP fue elegido en Escocia el 2011, prometiendo un referéndum sobre la independencia, y no podíamos bloquear la situación. Lo teníamos que aceptar. Soy un defensor del Reino Unido, pero por sobre de todo soy un demócrata. Y por eso había que respetar la mayoría del pueblo escocés pero planteando una respuesta clara: Sí o No. Ahora se ha cerrado el debate hasta la próxima generación” dijo Cameron que felicitó a Alex Salmond por ser un digno rival. Fair play británico. 

“Yo soy tan solidaria con la clase obrera inglesa como con la de Zimbabwe”

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Escocia es sexista pero no lo es ni más ni menos el Reino Unido o cualquier país del mundo pero no por eso me siento oprimida”

Jordi Caixàs/Cesc Guimerà

Dos años de procesos, acuerdos, firmas y ruedas de prensa. El referéndum escocés ha sido un ejemplo para todo y para todos, en muchos sentidos. Por encima, y en el ojo de todos los focos mediáticos, han estado David Cameron y Alex Salmond. El primero, primer ministro británico, por aceptar un referéndum y traspasar los poderes al Parlamento de Holyrood. El segundo, por arrastrar a buena parte de los escoceses hacia la independencia. El presidente y líder del Scottish National Party (SNP) se ha llevado todo los elogios, pero debajo de él hay infinidad de movimientos.

Pat Smith no forma parte del SNP, y sin embargo está a favor de la independencia. Su objetivo es cambiar Escocia y lo hace a través del Radical Independence Party uno de los muchos partidos y asociaciones que están dentro de la plataforma Yes Scotland. “No siento que estemos a la sombra de Alex Salmond. Posiblemente porque nuestra campaña ha hecho que la gente normal se haya interesado por la política y este debate. Una de las razones por las que le necesitamos es por que hay que reconocer que arrastra mucha gente hacia la independencia. Pero nosotros no estamos con el, pero tampoco lo odiamos”.

A punto de jubilarse, ha sido siempre ha estado militando en movimientos de izquierdas y feministas. Sentada en el centro de Edimburgo, no sólo se queja de los partidos políticos sino de la campaña unionista y del trato que ha tenido el Better Together con las mujeres, a raíz de un vídeo que publicó en el que se veía a una mujer en la cocina meditando sobre qué votar en el referéndum. “Creo que nunca he visto cosa más sexista y ridícula. Somos mujeres y nos preocupamos de las cosas del día a día, nos hemos involucrado en política, en economía y en los cambios políticos de los últimos años” explica Pat. “Si yo fuese una mujer indecisa este vídeo hubiese decantado mi voto hacia el Sí a la independencia” sentencia. Como luchadora feminista ha vivido en primera persona la evolución de los derechos de la mujer, aún así para Pat no es suficiente “Escocia es sexista, pero no lo es ni más ni menos que el Reino Unido o el resto del mundo. No siento que sea una mujer oprimida, o no tenga voz precisamente porqué formo parte del Radical Independence”.

Su partido es de reciente creación y aglutina a toda esa gente de izquierdas en Escocia que no está alineada con el SNP “hay gente forma parte de otros partidos más minoritarios e incluso gente que no está en ninguno pero que se unió a este movimiento porqué quiere cambiar las cosas” afirma convencida Pat. Delante del National Gallery de Edimburgo, afirma que esto es lo que le hace sentir más orgullosa, que haya gente que no se involucraba en política que ahora se ha unido a ellos “Una de las cosas que la gente nos dice es quieren personas como nosotras y las quieren porque hablamos el mismo lenguaje. Y esto nos hace sentir importantes y cercanos y nos da más fuerza para seguir con nuestra campaña a pie de calle, puerta por puerta”.

Pat siente que la política y los políticos se han olvidado de esta gente. Y eso es lo que hace el Radical Independence, dirigirse en su mayoría a la clase obrera que se siente lejos de Londres. “nos dirigimos a todos los que están desencantados. Algunos ni se registraban para votar. Veían que votaban y su voto no servía para nada, al final siempre salía ganador otro partido y se rindieron” lamenta Smith. “Hemos trabajado con esta gente y hemos visto desesperación en sus ojos, ningún partido trabajaba para ellos, ningún partido les decía que tenían que levantarse y luchar. Estamos otra vez en los 80 sólo que ahora tenemos una oportunidad mejor. Hemos convencido ha esta gente para que se involucre, y si antes no votaban, ahora sí lo harán! Votaremos todos, y seremos más!” sonríe satisfecha Pat.

A pesar del debate que ha habido en todo el Reino Unido, no siente que romper Escocia signifique romper con la working class que hay debajo de los Borders. “Yo soy tan solidaria con la clase obrera inglesa como con la de Zimbabwe. Y espero un cambio, pero lo único que puedo hacer es cambiar lo que tengo más cerca. No puedo cambiar nada en Londres”, lamenta a la vez que ve este referéndum como una oportunidad que no puede dejar escapar “por supuesto que junto con ingleses, galeses y nosotros iríamos mejor pero, dime, ¿cuándo pasará? ¿Alguien ha puesto alguna fecha? Lo hemos estado haciendo juntos siempre y no ha pasado nada. Ahora nosotros tenemos una fecha para cambiarlo todo y tenemos que aprovecharla”.

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